Escritorio con una pila de tarjetas personales desordenadas, una libreta con anotaciones y un teléfono celular al lado de una taza de café

Terminó la feria: qué hacer con los contactos ahora

La Expo Prado cerró con más de 650 expositores. Un plan de diez días para ordenar las tarjetas, llamar en el orden correcto y no perder lo que costó el stand.

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Equipo Conly

Cifras clave — 121ª Expo Prado, edición 2026

650+
Expositores comerciales e institucionales en el predio de la Asociación Rural del Uruguay
Fuente: Asociación Rural del Uruguay (2026)
400.000
Visitantes estimados por la organización para los diez días de muestra
Fuente: Asociación Rural del Uruguay (2026)
10.000
Personas que trabajaron en el armado y la atención de los stands
Fuente: Asociación Rural del Uruguay (2026)
11 al 20 set.
Días que duró la 121ª edición, cerrada el domingo de noche
Fuente: Búsqueda (2026)

El domingo 20 cerró la 121ª Expo Prado, según la agenda del último día publicada por El Observador, y el lunes arrancó la parte cara. Tenés una pila de tarjetas, un cuaderno con nombres a medio escribir y varias conversaciones que quedaron en "mandame algo por mail". Nadie te va a llamar a vos.

La edición número 121, inaugurada el 11 de setiembre en el predio de la Asociación Rural del Uruguay, reunió a más de 650 expositores comerciales e institucionales. Un stand en una feria así le cuesta a una PYME varios miles de dólares entre metraje, armado, folletería y gente parada diez días. Esa plata ya se gastó. Lo único que todavía podés cambiar es cuántas de esas conversaciones se convierten en una cotización, y eso se define esta semana y la que viene, no en marzo.

Primero ordenar, después llamar

El error caro es empezar a llamar por arriba de la pila. Las tarjetas no valen todas lo mismo y a las 72 horas ya no te acordás cuál era cuál.

Separalas en tres grupos antes de marcar un solo número. Grupo A: los que pidieron un precio, un plazo o una muestra. Grupo B: los que preguntaron con interés pero sin pedir nada concreto. Grupo C: los que agarraron el folleto de paso.

Si atrás de la tarjeta no anotaste nada durante la feria, escribí ahora lo que te acuerdes: qué necesitaba, para cuándo, con quién más estaba. Ese renglón es la diferencia entre un llamado que arranca con contexto y uno que arranca de cero.

El plan de diez días, paso a paso

Cómo hacerlo

Cómo hacer el seguimiento de los contactos de una feria en diez días

Cinco pasos para convertir la pila de tarjetas en cotizaciones antes de que se enfríe.

  1. Día 1 — Pasar todo a una sola lista

    Cargá las tarjetas en una planilla o en el sistema donde registrás clientes: nombre, empresa, teléfono, qué pidió y en qué grupo quedó. Una sola lista, no tres cuadernos. Si quedan tarjetas sueltas en un cajón, esas ya las perdiste.
  2. Días 2 y 3 — Llamar al grupo A

    Teléfono, no correo. Son los que pidieron algo concreto y todavía se acuerdan de vos. El objetivo del llamado no es vender: es confirmar qué necesitan y acordar cuándo les llega la cotización. Si te atiende, sale con fecha.
  3. Días 3 a 5 — Mandar lo prometido

    Cada cosa que dijiste que ibas a mandar, mandala dentro de la semana. Precio, ficha técnica, plazo de entrega. Un presupuesto que llega a los quince días compite contra el de otro que llegó a los tres.
  4. Días 4 a 7 — Escribirle al grupo B

    Correo corto y personal, con una referencia a lo que hablaron. Nada de envío masivo con el folleto adjunto. Tres renglones: dónde se conocieron, qué hacés vos que le sirve a él, y una pregunta concreta que se pueda contestar con una línea.
  5. Días 8 a 10 — Segunda vuelta sobre los que no contestaron

    Un recordatorio por el canal que no usaste la primera vez. Si llamaste, escribí; si escribiste, llamá. Acá es donde se cae la mayoría de los expositores, y por eso es donde queda ventaja.

Qué decir en el primer contacto

El llamado que funciona empieza con un dato que solo puede tener alguien que estuvo ahí: "hablamos el jueves en el stand, me preguntaste por el plazo de entrega al interior".

Después va una sola pregunta. "¿Seguís necesitando eso para noviembre?" sirve. "¿Cómo andás, te mando información?" no sirve, porque la respuesta fácil es que sí y ahí muere.

Y cerrá con un próximo paso con fecha: te mando el precio el jueves, te llamo el martes que viene. Sin fecha, el seguimiento se vuelve una cadena de mensajes sin final.

Cuántas veces insistir y cuándo soltar

Cinco intentos repartidos en tres semanas, por canales distintos, es un límite razonable para una venta entre empresas. Menos que eso es abandonar temprano; más que eso, en general, es molestar.

Cuando llegás al quinto sin respuesta, mandá un último mensaje que cierre la puerta con elegancia: que quedás a las órdenes, que si el proyecto se reactiva te escriba. Y pasalo a una lista de "para el año que viene". Eso no es perderlo, es dejar de gastarle tiempo hoy.

Este mismo plan te sirve igual para una ronda de negocios de ANDE y la Cámara de Industrias, donde salís con diez reuniones agendadas y el mismo riesgo de que se enfríen.

Cargar las tarjetas en una base: lo que dice la ley

Si vas a pasar esos contactos a una lista para mandar correos comerciales periódicos, hay un límite legal que conviene conocer. En Uruguay rige la ley 18.331 de protección de datos personales, que exige consentimiento informado del titular para tratar sus datos.

Que alguien te haya dado una tarjeta en un stand no equivale a que aceptó recibir tu mailing. El consentimiento no se presume. Un seguimiento comercial uno a uno sobre una conversación que tuvieron es otra cosa; armar una lista de envíos masivos con las tarjetas de la feria, no.

La salida práctica es pedirlo: en el primer correo, una línea preguntando si querés que lo sumes a la lista de novedades. El que dice que sí vale más que veinte que nunca abrieron.

Qué significa esto para tu empresa

La feria no fue el evento comercial. La feria fue la parte fácil. Lo que separa al expositor que factura del que solo repartió folletos son dos semanas de trabajo aburrido: ordenar, llamar, mandar, insistir.

Si el año que viene vas a volver, el momento de decidirlo es ahora, con el número de cotizaciones que salieron de esta edición sobre la mesa. Para financiar esa participación existe ProExport de Uruguay XXI, que cubre parte del costo de ferias y misiones, y para las ferias del exterior hay convocatorias como el stand país del MIEM. Pero la decisión se toma con datos propios, no con entusiasmo.

Contá cuántos contactos del grupo A terminaron en cotización. Ese número, y no la cantidad de gente que pasó por el stand, es el que te dice si la feria sirvió.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo tengo antes de que un contacto de feria se enfríe?
En la práctica, la ventana útil es de unos diez días. Pasada la primera semana el visitante ya habló con otros proveedores, volvió a su rutina y no distingue tu stand del de al lado. Los que pidieron precio son los que más rápido se enfrían, porque son los que más rápido cotizan con otro.
¿Conviene llamar o mandar un correo primero?
Depende del grupo. Al que pidió precio o plazo, teléfono dentro de las 48 horas: mostró intención y el llamado es esperado. Al que solo conversó con interés, correo corto y personal durante la primera semana. Llamar a todos por igual gasta tiempo en contactos que no iban a comprar.
¿Puedo mandarle publicidad por mail a todos los que me dejaron la tarjeta?
No sin su consentimiento. La ley 18.331 de protección de datos personales exige consentimiento informado para tratar datos de una persona, y recibir una tarjeta en un stand no alcanza como consentimiento. El seguimiento personal de una conversación es válido; el envío masivo periódico necesita que la persona lo acepte.
¿Cuántas veces puedo insistir sin quedar pesado?
Unos cinco intentos repartidos en tres semanas, alternando teléfono, correo y mensaje, es un límite razonable entre empresas. La mayoría de los expositores abandona en el segundo, así que insistir hasta el quinto es donde queda la ventaja. Después de eso conviene cerrar con un mensaje amable y archivar el contacto.
¿Cómo sé si me convino poner el stand?
Comparando el costo total de participar contra las cotizaciones que salieron de los contactos de la feria, no contra la cantidad de visitantes. Anotá cuántos contactos del grupo A pidieron precio, cuántos recibieron cotización y cuántos cerraron. Ese recorrido, medido una vez, te sirve para decidir la edición siguiente.
Perdí las anotaciones y solo me quedaron las tarjetas. ¿Sirve igual?
Sirve menos, pero sirve. Escribí hoy lo que recuerdes de cada persona antes de que se te borre del todo, aunque sea una palabra por tarjeta. Y en el primer contacto sé honesto: mencioná la feria y preguntá directamente qué estaban necesitando. Es mejor que un mensaje genérico que se nota a distancia.

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